10/3/07

Si quieren escucharnos...[(Ak!)]

Hola gente! Hoy les escribo para que nos conozcan un poquito (de forma facil)... Aca les dejo unos vinculos para que decargen o escuchen nuestro tema llamado "Sueños", lo unico que deben hacer; si quieren descargarlo pinchar donde dice "Descargar tema" y lo demas se hace solo , si lo que desean es escucharlo pinchen en "Escuchar tema"... eTa? Bueno... Ojala que les guste lo que hacemos, y pronto vamos a subir mas temas... Chau! P.D: Si no les anda entren aca http://musiguia.com/bands/824/ no sean vagos y ponganlo! bye

8/3/07

La danza del Pogo*

EL POGO

1 Una sociedad en diferentes epocas tiene su propia dieta. La de Londres a mediados de los 70 estaba claramente determinada por la profunda crisis economica que azotaba el país.La “dieta” refleja cambios sociales profundos; si los 60 se caracterizaron culturalmente por una revolución psiquedelica apoyada en drogas visionarias (psicodelia, etimologicamente refiere a revelar el alma) el auge del punk se da en el marco de drogas de “puro brío”: los estimulantes anfetamínicos. Los sentidos no son una fuente de riqueza infinita, el alma y nociones espirituales ya no tienen sentido alguno en la Londres de Margaret Tatcher: esos jovenes ven su futuro nulo en el mundo consumista naciente.

2 El baile punk por excelencia de aquel entonces era “el pogo” y no es nada casual vincular las anfetaminas con el origen de esta danza en donde los bailarines rebotan unos con otros, muchas veces lastimandose o golpeandose. En vez de ser la danza un medio para ampliar las capacidades sensoriales, la danza se ve como una forma de descargar energía que hay en exceso en esos cuerpos rebalsados de anfetamina.

3 El pogo como danza es quiza la mas sadomasoquista de todas, el golpe, el empujón brusco, la agresión de rebotar alocadamente con el projimo, es la esencia de este tipo de baile punk. Muchos jovenes que practican el pogo aceptan de que se trata de una actividad casi “terapeutica” donde se hace catarsis emocional a traves de llevar el cuerpo a esta situacion de rebote grupal azaroso.

4 Existen concepciones de pogo, que segun el grupo de rock que musicalize la velada se ponen en practica entre el publico. El pogo no es uno solo, en cada “ambiente” dentro de la musica rock el pogo es entendido de una forma distinta: mientras algunos sostienen la violencia extrema (predominantemente machista o “entre machos”) otras corrientes abogan por la integración de la mujer y por consiguiente la femenización de este baile esencialmente caótico. Esta tendencia de integrar el aspecto femenino a un baile que por sus niveles de violencia suele espantar a las chicas, es la esperanza para este tipo de danza, es un signo de evolución. Sin embargo, no son muchos los artistas que se preocupan por lo que sucede abajo del escenario. Ambos tipos de pogo, el mas violento o destructivo y el armonioso coexisten en el ambiente del rock.

5 Esta nueva forma de entender el pogo es mucho mas armonica y el rebotar contra el otro no es un acto de violencia liberadora, sino de interacción entre hombres y mujeres en una situación de igualdad absoluta donde ambos sexos tienen el mismo rol.

6 A pesar de que muchos estilos musicales dentro del rock promueven el pogo, el punk rock es quiza quien alza la bandera de este tipo de baile: es la esencia de un show de punk rock.

MÁS SOBRE POGO, HISTORIA, FOTOS, ETC.

+ El pogo en punksunidos.com.ar

El Espiritu del Capitalismo*

EL ESPÍRITU DEL CAPITALISMO Antonio Escohotado Las explicaciones del mundo, y sus proyectos de reforma, sufren grandes vaivenes. Al irresistible ascenso del psicoanálisis, por ejemplo, ha seguido un ocaso casi tan irresistible de su influencia, y algo semejante –aunque todavía más brusco- está aconteciendo no ya con el comunismo, sino con la crítica al sistema económico en el que vivimos. De ahí el interés que presenta un reciente y voluminoso libro de dos profesores franceses de sociólogía1, cuyo objeto es examinar el gran cambio ocurrido en nuestras opiniones sobre el capitalismo. El aspecto más técnico y a la vez más sugestivo de la obra es un análisis de la literatura sobre gestión empresarial, primero en los años 60 y luego en los 90. Boltansky y Chiapello, los autores, muestran hasta qué punto el criterio de hace cuarenta años (planificación centralizada, principio de autoridad, crecimiento a toda costa) ha dado paso a una formación de cuadros presidida por pautas de autonomía, producción ajustada y desarrollo espontáneo de cada proyecto, donde a fin de cuentas prima lo “excitante de la creatividad”. A los managers actuales se les proponen consignas tipo Mayo del 68 –la imaginación al poder, prohibido prohibir-, presididas por un énfasis en libertad y autenticidad que se contrapone expresamente a formalismo burocrático y organización piramidal. Las metas son descentralización, flexibilidad, desmantelamiento de las líneas jerárquicas, innovación, servicios personalizados y, en definitiva, estructuras adaptadas a un mundo “conexionista”. Durante las últimas décadas –a medida que iba descubriendo nuevas maneras de hacer dinero-, el capitalismo ha producido más márgenes de ganancia empresarial, más dividendos para los inversores y más cotizaciones sociales, acercándose así a la “gran sociedad” prometida por Adam Smith, donde el progreso material suscitado por una eficiencia en el empleo de los recursos (gracias a que nadie lo organiza) se articula con el sistema de libertades y garantías conocido como Estado de Derecho. Progreso, eficiencia y justicia también los prometió el socialismo llamado “real”, si bien su posterior naufragio explica que el empresario óptimo en tiempos de guerra fría apenas se parezca al óptimo para el momento actual. Aquél, fascinado por la producción masiva con métodos paramilitares, es hoy un aspirante a inventor sutil, convencido de que el autoritarismo resulta antieconómico. Según Boltansky y Chiapello, este nuevo espíritu ha desarmado al inconformismo en sus modalidades tradicionales, que fueron una “crítica artista” (sostenida por “intelectuales, artistas y dandys”) y una “crítica social” sostenida por el movimiento obrero. La primera rechazaba el trabajo en sí, como requisito de supervivencia o bienestar, mientras la segunda denunciaba el egoismo de los intereses particulares, y aunque tanto el estilo como las motivaciones de una y otra posición eran muy distintos –por no decir inconciliables-, durante muchas décadas sostuvieron un frente común de “izquierdismo” ante el “derechismo”. Dicha alternativa resulta anacrónica en las sociedades contemporáneas, pues el nuevo capitalismo redescubre sus resortes primariamente humanos (destreza, diligencia, conocimientos), borrando incluso la diferencia entre “el realismo del hombre de negocios y el idealismo del hombre de cultura”. Hasta aquí todo es claro, informativo y oportuno. Lo discutible viene luego, pues la muy legítima búsqueda de una actitud crítica produce recetas extrañas. La vena intelectualista sugiere seguir fieles a la “transgresión” (mediante “movimientos puramente críticos que no necesitan ni teoría ni práctica”), mientras la vena obrerista lamenta una “pleamar del individualismo”. Si la esencia del mal anterior era una movilidad social escasa, que mantenía rico al rico y pobre al pobre con independencia de su respectiva disposición al trabajo, ahora “se abate una maldición sobre los menos competentes, los más frágiles física y psíquicamente, los menos maleables”. Confundiendo así mercado de trabajo con beneficencia y terapia de apoyo psicológico, Boltansky y Chiapello reivindican un derecho del incompetente a retribuciones “no desiguales”, por ejemplo, si bien en su esfera académica se guardarían de apoyar la contratación de profesores incompetentes, entre otras cosas porque eso defrauda sus deberes de selección, malversando caudales públicos. Así, la perspectiva científica o imparcial del tema envereda por el discurso victimista, sin percibir que precisamente por eso su “crítica” sólo cala en la exigua minoría que todavía desea nacionalizar la producción y el crédito, entregando el control de todas las acciones a un Conductor tan mesiánico como crónico. Mientras el mundo –desde luego, con no poca ingenuidad e hipocresía- exalta a los felices, estos profesores exigen “el alivio de los infelices”, como si unos y otros no albergasen comunes afanes de prosperidad, y como si conociésemos algún atajo para extender de inmediato la dicha a todos sin excepción, entendiendo por atajo algo distinto del pavor ya puesto en práctica por planes de colectivización forzosa. Pasa entonces por resurrección del sentido crítico y del realismo algo tan hiperconservador e irrealista como añorar “las antiguas identidades sociales” (léase clases) y su “antagonismo” (léase guerra civil), confundiéndose el enlucido de edificios ruinosos con proyectos para sostener y levantar predios menos miserables. Se nos dice que “el capitalismo es […] un sistema absurdo, donde los asalariados han perdido la propiedad sobre el resultado de su trabajo […] y los capitalistas están aherrojados por un proceso insaciable de acumulación.” Y bien, todos los humanos (e incontables vivientes) son seres metabólicos, sujetos a orinar lo que beben, para verse forzados a volver a beber y volver a orinar hasta el momento de su última hora. Siguiendo el argumento de Boltansky y Chiapello, la absorción seguida por una evacuación de agua y otros líquidos “es un sistema absurdo”. Pero ¿qué alternativa hay a ese “absurdo”? Que yo sepa, recibir plasma por vía intravenosa y evacuarlo mediante sonda uretral, cosa por lo demás sumamente parecida a procurar un “alivio de los infelices” con artificios totalitarios. Llámase asalariado a quien trabaja por cuenta ajena, con todas sus ventajas e inconvenientes, y llámase capitalista a quien trabaja por cuenta propia, con todas sus ventajas e inconvenientes. Hora es de admitir que estos extremos se realimentan, tras el delirio de creer que una sociedad mejorará prohibiendo o coartando el trabajo por cuenta propia. Lejos de esperar acríticamente lo que el futuro depare, deberíamos conquistar un sentido crítico no hipotecado a tópicos incoherentes. En pleno anarco-capitalismo, que es donde estamos, el verdadero rebelde empezará por percibir a fondo su circunstancia, cosa bien distinta de sermonear al prójimo con tal o cual ideología. Sólo así podrá concentrarse en cambiar algunas leyes, asegurando mejor el cumplimiento de otras, porque las normas –bastante más aún que las ideas-. son el terreno práctico y común por excelencia. Fuente: Punksunidos.com.ar

Marihuana - Reducción de daños*

MANUAL DE REDUCCIÓN DE DAÑOS: MARIHUANA (CANNABIS)

REDUCCIÓN DE DAÑOS

¿Qué es el Cannabis o Marihuana?

El cannabis, la Marihuana y el Hashish, en sus presentaciones más conocidas, son diversas formas naturales de bajo procesamiento que arrojan por resultado una hierba verde a marrón pardusca, según la calidad, a veces con semillas pequeñas redondas que se utiliza para ser fumada.

El cannabis proviene de la Cannabis Sativa, planta cultivada en casi todo el mundo por las propiedades de la fibra que de ella se extrae y por sus efectos psicotrópicos y medicinales desde hace miles de años.

¿Cómo actúa la droga?

Se han aislado poco más de 60 principios activos del cannabis. Casi todos pertenecientes al grupo de los denominados cannabinoides, el principal principio activo al que se atribuyen los efectos de la droga. Estos son debidos a una sustancia llamada: ? - 9 - Tetrahidrocannabinol, o THC.

Existen en el cuerpo receptores específicos a los que se ligan sustancias naturalmente producidas por el organismo llamadas anandamida y 2-AG. El descubrimiento de receptores abre una interesante oportunidad al estudio de sus usos terapéuticos.

¿Cuáles pueden ser los efectos al consumirla?

Es importante tener en cuenta los siguientes condicionantes en relación al efecto psicotrópico que pueda producir. * La droga, es decir su potencia, cantidad y frecuencia. * El consumidor: su personalidad, actitud y expectativa del consumo. * El ambiente de consumo: solo, en grupo, en un bar, etc.

Será por ejemplo mucho más probable que un sujeto algo ansioso y no muy acostumbrado a consumir, al hacerlo y luego salir y tener que enfrentar otras personas sufra un episodio de ansiedad o malestar, que un consumidor más o menos habitual que en un ámbito de relax en su hogar consume, quien casi seguramente no pasará de tener efectos sedativos y psicotrópicos que le causen algún tipo de sensación de bienestar.

Por lo tanto la droga puede producir desde una sedación, con escaso y fugaz efecto, en el consumidor habitual, mientras una persona no acostumbrada o que lo haga por primera vez podría experimentar mareos, náuseas, sensación de ansiedad o temor, risa, sensación de que el tiempo pasa más lentamente, y, en algunos casos más raros pseudoalucinaciones o alucinaciones francas. Esto último es verificable en especial en personas con antecedentes de enfermedades pisquiátricas como las psicosis. Es de destacar sin embargo, que el THC no es una droga calificada como droga alucinógena por la farmacología. Tampoco es de gravedad que entrañe peligro mortal, la descompostura o intoxicación aguda por THC. Una de las explicaciones fundamentales de ello es su rápido efecto al ser fumada (8 a 15 minutos), lo que permite una graduación adecuada impidiendo sobredosis excesivas. De hecho no existen muertes registradas en la medicina atribuibles al solo uso de THC.

Algunas medidas para disminuir los daños

*No fumar las tucas, incorporarlas al próximo porro. Así evitás el daño que produce la alta temperatura y la exposición de los labios a esas temperaturas y a la sustancia. *Fumar en vacuum (haciendo un hueco con la manos y aspirando de él como si fuera un recipiente colocando el porro entre los dedos), es fácil, con las manos, enfriás el humo y no tomás contacto con la saliva de los otros en el porro. *No usés pipas comunes, en especial cuando más cortas sean o si son de madera u otro material, el humo es muy caliente y pueden inhalarse productos de la madera y/o la pipa. *No retengas el humo más que unos pocos segundos, bastan para absorber el 95 % del THC, el resto del tiempo es sólo inútil exposición al humo y sus carcinógenos. *Usá vaporizadores o pipas de agua. *No lo mezclés con tabaco, aumenta la absorción de sustancias tóxicas. *Usá papel lo más fino posible y en poca cantidad para armar los porros, mejor si no son coloreados por los productos de la tinta. *Cuanta menos combustión aspires, mejor para tus pulmones. *No uses filtros de cigarrillos en un porro. Retiene el 60 % del THC y aumenta la absorción de tóxicos como el TAR. *En vez de fumarlo se puede comer. La cantidad debe ser unas 3 a 6 veces la que se fumaría. El efecto es más lento pudiendo demorar hasta una o dos horas.

PRECAUCIONES

En personas cardiópatas, dado que el THC aumenta normalmente la frecuencia cardíaca, el requerimiento de oxígeno al corazón aumenta, pudiendo causar potenciales daños si el corazón tiene patología previa.

También se desaconseja su uso en personas con antecedentes de Psicosis. Sin embargo es de remarcar que el THC por sí solo NO produce enfermedad mental.

Para las personas que van a probar por PRIMERA VEZ la sustancia, es de gran importancia el tener la PRECAUCIÓN, tanto por parte del consumidor como de quienes lo acompañan, de graduar muy despacio el primer consumo, sobre todo si el “material” es de buena calidad y potencia. Deben probarse pocas “pitadas” (no más de 4 ó 5) y esperar al menos unos 10 o 20 minutos para tantear el efecto que produce. De este modo podrá graduar fácilmente el efecto producido, evitando la posibilidad de una mala experiencia o una descompostura aguda. Jamás debería fumarse un cigarrillo entero o casi entero de una sola vez si es la primera vez que lo hace, hasta no ser capaz de conocer y prever el efecto individual y la graduación efecto/cantidad. Tratá de no manejar o prestá mucha atención al hacerlo.

Recordá que en Argentina (excepto Mexico y Holanda) la tenencia de drogas, aunque sea para consumo personal y en pequeñas cantidades, esta penalizada por la ley (Ley 23.737)

Idea y Producción: ARDA - Textos: Dr. Pablo Siri

Fuente: Punksunidos.com.ar